Una historia de oscura y sangrienta fantasía épica

El final de un sueño, el origen de un destino

El lugar estaba rodeado de soldados de roja armadura y el pasillo que formaban indicaba el camino por el que el Cymyr debería ir para salir del campamento.
En ese momento miró a Soryatani, ella lloraba unas lágrimas que resbalaban ante las espadas con indiferencia hacia la muerte que podían ofrecer, y posó una mano sobre la frente del joven, acariciándosela y despejándola de cabello.
Sus ojos y los de la muchacha se fundieron en una sola mirada, la de la hermosa bárbara era un río de tibio y brillante jade, sereno y amante como una caricia de las suyas. La de él reflejaba la dureza de las montañas, la pureza del cielo y el helor de la nieve.
La princesa de la tribu entreabrió los labios carnosos y brillantes, pero aunque sus palabras fueron un susurro entrecortado de pena y llanto, sonaron más decididas que nunca. 
—El mundo es un reino que espera ser conquistado. Tómalo y conviértete en alguien muy fuerte, mi amor. Y cuando lo consigas, ¡vuelve y hazme tuya para siempre!—.
Soryatani se separó del gladiador liberto con el corazón ardiendo y empequeñecido por el dolor de la tristeza, y varios hombres del Khan la hicieron retirarse forzosamente, pese a que no opuso resistencia.
Kerish recogió todo lo que había al lado del cuerpo de su maestro muerto, jadeando, y soltó la espada del general Baitao.
Así siguió su camino, yéndose sin mirar atrás y con lo puesto entre un poderoso ejército, jurando en silencio por las últimas palabras que oiría de su amada y mirando la lejanía tenebrosa en la que deberá adentrarse.
—¡No podemos dejarle ir, Qublei! ¡Vamos a por él!—interpuso uno de los hermanos del Khan, aún espada en mano.
—¡Pues yo me voy!—protestó el liberto gladiador, —¡Si alguien quiere detenerme, que se cruce en mi camino!—.
—¡Te cogeremos!—.
—El que crea que tendré piedad, que venga a intentarlo—.
El joven bárbaro susurró su sentencia, pero de manera audible, mas nadie salió a su paso al ir por el camino bajo sus pies, saliendo finalmente del campamento tras una ida que no hicieron por detener.
Ya en las afueras de Ilonia, habiendo cruzado tierra que antes fue Aolita, Kerish se asomó por uno de los pequeños barrancos del paisaje, viendo fluir las aguas.
Pensaba en todo lo que había acontecido, y algo en su interior pareció liberarse de algún tipo de ataduras invisibles, como si su verdadero “Yo” despertase de un sueño.
—Vuelvo con mi familia—se dijo a sí mismo en voz alta.
Continuó su travesía por tierra, buscando un atajo alternativo para volver a los indómitos y tenebrosos yermos que llamaba hogar en el menor tiempo posible.
Recordó la primera noche que había pasado con Soryatani.
Ella le había desvirgado, y le había hecho sentir como un hombre de verdad. Lo que un hombre siente cuando está tan cerca de una mujer y descubre parte de un mundo antes cerrado a sus ojos y demás sentidos.
Quizá encuentre a otra como ella alguna vez, o nunca encuentre a nadie para él, pero se consolaba con que, al menos, el buen Bortochoou la trataría bien y siempre estaría allí para quererla y darle protección.
Y en el futuro, el bárbaro evitará volver a Ilonia tanto como le sea posible.
Ahora, Qublei Khan era el amo de Xihuan, la ciudad imperial y de las tierras salvajes de las tribus bajo su puño. No tardaría en hacerse con todo lo demás, tanto como en comprender que, en verdad, su espíritu estaba abandonado a la soledad del trono.
Durante los años que siguieron, Qublei Khan pensó en aquél joven bárbaro, su odio no había desaparecido del todo, pero sintió que tanto el esclavo como él mismo, ahora emperador, compartían mucho más de lo que parecía.
En el fondo se arrepintió de su cólera, pues de pequeño Qublei fue prisionero y esclavo de un clan rival hasta que pudo huir, y vivió lo mismo que el extranjero para luego volver con una espada y un ejército para triunfar.
Forjó en su mente una máxima que nunca abandonaría: Cualquier acción movida por el odio está condenada al fracaso.
En su fuero interior, pidió al Tangri que el guerrero del otro lado del mundo, de las estepas sombrías de las Tierras de la Noche, nunca conociera ese error por el que la bella hermana del Khan sufrió por siempre.
Lo que nunca sabrá Kerish es que Soryatani trenzó los mechones de su melena que cayeron al suelo y que los guardó en una caja de caoba, los humedeció con un aceite que olía a almendras, y allí permanecieron durante muchos años.
El dragón del emperador no le dijo qué significaba esa marca en su cuerpo, ni obtendría pistas por boca de su maestro sobre quién se la hizo y por qué, pero al menos, el destino se hallaba en sus manos.
¿Tendría algo que ver el tatuaje?
Sonrió a medias, y mientras caminaba cual sombra solitaria hacia los salvajes páramos donde nadie se atrevía a internarse, le vinieron inevitablemente esas palabras a la cabeza.

El destino es lo que tú haces de él…”.

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22 comentarios

  1. KERISH

    Tengo que decir que para mí, este era el final de la línea.
    Cuando acabé el libro, consideré que esta era la forma de terminar y despedirse, pues era así como todo acababa.
    Un clímax dramático envuelto en tragedia y rociado de sangre y corazones rotos, promesas del viento y hierro ardiendo en el pecho de cada ser.
    Aquí, el camino de Kerish ha llegado a su fin.
    Pero esto sólo es el origen, y en verdad, surgió otra historia que prorrogó el libro en unas páginas más.
    Sólo si os sentís con el anhelo de saber qué pasa tras lo que ha tenido que pasar, tenga aquí esa última historia que sí consideré un cierre de época no tan triste como el que plasmé en un principio, aunque no exento de tensión y búsqueda vital.
    ¿Quién se siente preparado para acompañar a Kerish por ese camino? Porque si así se quiere, así será…

    11 diciembre, 2010 en 3:31

  2. Es un muy buen final, lleno de promesas y de tristezas a un mismo tiempo, pero reconozco que siento curiosidad por lo que puede estar por llegar, por lo que poco a poco yo me apunto a seguir leyendo las historias de Kerish 😉 ya lo sabes.

    Un saludo 😉

    29 diciembre, 2010 en 15:28

  3. KERISH

    Bueno, pues en cuanto al verdadero final y las historias que restan, puede que los veas pronto… ¡pero aún tienes algo que hacer, Irewen! 😛

    ¡Nos leemos!

    5 febrero, 2011 en 10:44

  4. *Se cuelga la vieja mochila al hombro, se coloca el chambergo con plumas de cuervo y halcón y se aferra al bordón, gastado y viejo, con una bolsita de cuero con un poco de tierra irlandesa en ella*

    ¿Dónde dices que vamos? ¡Yo te sigo!

    20 febrero, 2011 en 14:45

  5. KERISH

    ¡A nuevas y sangrientas aventuras!
    Pero antes, queda todo un camino por recorrer ;P
    ¡Te veo por aquí, Iracebeth!

    20 febrero, 2011 en 16:24

  6. ¡A la carga pues! Mi bastón tiene hambre de camino.

    20 febrero, 2011 en 22:23

  7. Nienna

    Llegué!!! Y dispuesta estoy a continuar cuanto haga falta.

    No tardes en deleitarnos con más historias.

    Gracias, Kerish. Un beso enorme.

    25 marzo, 2011 en 11:21

  8. Kerish

    ¡Gracias, Nienna! ¿Qué te ha parecido la historia y cómo se forja el personaje?

    25 marzo, 2011 en 11:23

  9. Nienna

    Es cruenta y brutal.

    Comencé a leerla dispuesta a dejarme llevar por los sentimientos que cada pasaje me transmitiese pero llegó un momento en que estaba emocionalmente agotada. Fueron demasiados estados de ánimo por los que pasé en poco tiempo: rabia, dolor, ganas de matar a alguien, ternura..
    Para los capítulos finales, opté por lo que consideré más sensato: ponerme una coraza y simplemente leer, sin sufrir y padecer.

    Cuando la relea con más calma (confieso que leí rápido porque quise saber el final) tal vez pueda indicar qué pasajes me gustaron más o incluso analizar alguno.

    PD- Una suerte para todos q no tenga a mano ni un P90 ó un MP5K porque en más de una ocasión tuve ganas de utilizarlos contra ciertos personajes. 😉

    (Me debes una, Kerish). 😛

    28 marzo, 2011 en 7:09

  10. Kerish

    Mira, con eso que has dicho me haces sentir orgulloso…
    Primero porque no es que lo escribiera para un “público” y lo hice para mí y puede que para un reducido círculo de amigos a mi alrededor, de modo que esas cosas tan intensas que te han venido son el verdadero fruto de mi esfuerzo.
    No hay nada mejor que sentirte satisfecho porque alguien también lo está con algo tuyo, Nienna, y ese es el caso contigo.
    ¡Un saludo! Y por cierto…
    Pronto volveremos a ver a Kerish caminando entre las zonas, incluso cuando no debería.

    28 marzo, 2011 en 10:46

  11. Kerish

    PD (que se me olvidaba): Más cosas… es curioso que menciones la P90 (toda una picadora de carne) y la MP5k, buen subfusil de combate… tuve un par de réplicas hace algún tiempo, pero se las regalé a un amigo al que le vendrían bien.
    ¡Esto se pone interesante!

    28 marzo, 2011 en 10:50

  12. Nienna

    Jjajajaj, como te puedes suponer no voy a optar por un Cetme, por ejemplo, que son demasiado grandes y pesados para mí. Tendré que buscar “juguetitos” manejables.

    28 marzo, 2011 en 11:00

  13. Kerish

    Heheheh, en eso estoy de acuerdo 😀

    28 marzo, 2011 en 11:04

  14. Makiander

    Cimmerio!!!!!!!!!

    13 abril, 2011 en 23:55

  15. Kerish

    ¡Mak! ¡Bienvenido al umbral de las zonas!

    14 abril, 2011 en 11:37

  16. *Su chambergo está ya algo arrugado, y lleva aún el bastón más desgastado que al principio*

    …¿Dónde decías que vamos? Porque, aunque esto hayan sido promesas al viento y probablemente sólo el principio de mucho más, ¡yo todavía no estoy cansada!

    Besos de almendra y vainilla :***************

    Beth.

    13 diciembre, 2011 en 8:10

  17. No hay que tener prisa por el viaje, que el camino ya se hace con imaginar que lo andas… ¿qué opinión tienes de la historia?

    13 diciembre, 2011 en 19:26

  18. Mmmmmm… Una opinión general, supongo.

    Los personajes me han parecido creíbles, realistas a su modo y en su contexto histórico-fantástico. Me gusta cuando por la descripción más o menos puedes situar a cada personaje en su contexto o rol. La lástima es que, al ser una obra tan centrada en un personaje como es Kerish, en ocasiones se pierde la oportunidad en profundizar más allá con los secundarios. De todos modos, siendo una obra biográfica, es lo habitual.

    El mundo está muy bien construido, la documentación de los usos y costumbres que dan pie a la construcción del mundo de Kerish es absolutamente notable, aunque en ocasiones, dado que escribes para tí mismo, se echa en fata un poco de complicidad con el lector. El lenguaje es a veces muy especializado para un público general.

    Obviamente, las luchas es algo que dominas a la perfección, no voy a entrar en esos detalles, porque dar más información sería rizar el rizo, y en tu caso es como estar leyendo una película de acción. Bien trabajadas, bien pulidas. Tal vez en ocasiones un uso caótico de los adjetivos, que con un par de revisiones y lecturas en voz alta se solventan, pero poco más. Tampoco sería cuestión de cambiar tu estilo.

    La historia en sí, como ya he dicho, al centrarse en la biografía de Kerish, no requiere más estructura que la sucesión de hechos del propio personaje. En este caso, la división de planteamiento-nudo- y desenlace responden más a la propia necesidad de dar un punto y aparte que a contar un relato en sí. Obviamente, con Kerish la obra sólo terminaría con la muerte del propio personaje, o con su desaparición y pérdida de datos (Que es lo que tienen las biografías legendarias).

    Y… bueno, creo que lo he dicho todo ya, ¿no? 😀 Me gusta mucho como escribes, y no dejes de hacerlo, aunque el mundo editorial actual no coja obras tan extensas y con una temática tan particular sé que tienes un público, que cuando llegue esto a sus manos será muy fiel, y que a la larga saldrá adelante.

    Y ahora te dejo el resto de besos de vainilla y almendra, ¡¡repártetelos bien!!

    :********************************* Bethy

    13 diciembre, 2011 en 19:42

  19. ¡Vaya, tu opinar es más constructivo de lo que esperaba!
    Ya sabes que no lo escribí como quien dice “actualmente”, y tienes mucha razón en que un par de expresiones pueden mejorarse. Pero no sé, quería dejarlo “así”, como diciendo “es de aquella época”, y la verdad sea dicha en cuanto a secundarios, cada uno tiene un rol como dices, aunque la cosa no se extiende demasiado en ellos.
    Sí, empiezas con el personaje principal, ves los cambios del personaje principal, y el ambiente y las personas que le rodean.
    Que encuentres serios retazos de realidad en un mundo fantástico es algo que por un lado me ilusiona (coincidimos en una parte bastante buena de los relatos y sus conclusiones) pues me esforcé para que así fuese.
    Por otro, no desarrollé esa complicidad que se puede decir sana en algunos libros como bien mencionas, tengo que ser sincero: sí, se nota que no lo escribí como quien dice “para que otros lo leyeran”.
    Pero es eso en “grueso modo”, un personaje que conoce a otros y sobrevive en un mundo cruel y hostil, el cómo esas personas influyen o no, y los vínculos que forja y todo aquello que en las situaciones, determinarán un rumbo…
    Si hubiera sido escritor profesional, seguramente hubiera dado más actuación a los secundarios y habría dado otra visión. No sé, esto es lo que es, pero eso no es excusa por mi parte, ni fallo en lo que perpetro como puedes imaginar.
    O a lo peor, muy funestamente, hubiera acabado como George RR Martin: te doy un tostón de pelotas y te cuento la vida con todo detalle de cincuenta y pico personajes, cómo se van a pichiclubs y cómo van al váter para que luego lleguen a una lucha y sólo digan: “¡Aaagh, me muero!”. Compréndelo, ¡sería penoso!
    Y ahí se acabó. No soy fan del fragmentarismo medieval exacerbado por un conjunto de historias de consumismo intranscendente, de modo que… me gusta sentirme lleno con una historia, lleno de sensación, de todo lo que ha de transmitir, de todo lo que puedes conocer, odiar, querer, admirar o temer. Cuando escribo una historia no quiero que nadie pierda el tiempo así durante 400 páginas (yo el primero, ¡que para eso escribo!) pero tampoco mi estilo puede ni llegar a ser Tolkiano si nos ponemos puristas, pero antes de Tolkien vino Howard, y Howard era violento y oscuro para su época, y tenía sus recursos como todo escritor. Sabes que tengo los míos (me has leído el blog-libro entero, vamos), lejos de criticarme como se critica sin fundamento por cualquier mindundi forero del tres al cuarto o escritor frustrado del IRC (de esos que no dan opiniones constructivas sino que se limitan a rechazar al resto porque se temen a sí mismos y no pueden mejorar), por lo que tu objetividad y el hecho de no prefieras cambio de estilos me hace comprender que lo que es, es, y brilla por lo que brilla. Algo así como que lo que está bien, tiene su mérito.
    Me parece muy maduro que podamos llegar a ese nivel de comprensión.
    En cuanto a estilos o cambiarlos, no es que considere adoptar un estilo superior o mejor, pero está claro que siempre los hay malos, malísimos, cachondos, buenos, pasables, agradables, o que necesitan madurar para ser aún mejores. Este libro era tal etapa, porque fue el primero que escribí.
    ¿Conformarme con cambiar o no cambiar? Nunca, siempre intento hacerlo lo mejor y mejorar lo mejorable, en cada línea y cada relato, y uno siempre está mejorando, porque el aprendizaje, para la mayoría de quienes tienen cerebro y lo usan, es contínuo.
    Qué te voy a contar…
    Me honra mucho que todo ese esfuerzo haya causado el que te gusten estas viejas letras que considero tan parte de mí como las personas que he hallado en mi vida.
    Tengo un público, claro, todos lo tenemos en alguna medida, y si un día una editorial se decide a leer en vez de tirar el libro sin mirar y hacer número a finales de año, como otras tantas oportunidades que pierde mucha gente, dedicaré ese triunfo a ti, a él, a aquellos, a todos los que se abren camino en este mundo.
    Es por gente como vosotros que llegué a esto, y no pararé de hacerlo porque me animáis a darle caña al asunto, y todo ese buen rollo es el combustible que alimenta la maquinaria y me hace mejorar, me obliga a mejorar y a reírme de las envidias y aplastarlas más aún.
    Y por decirlo de algún modo un tanto personal, esa satisfacción que has tenido al acabar el libro también lo es para mí porque es como si hubieras vivido lo mismo que lees. Como si los dos hubiéramos estado ahí juntos durante esas páginas. En cierto punto, esa sería mi complicidad con el lector.
    Y eso es un vínculo increíble que todavía no me explico del todo, pero no lo cambiaría por nada, y no sé si todos los escritores lo sienten igual.
    Bueno, Beth, me quedo tus besos de almendras y vainilla, y me los tomaré con pastas y un té caliente a tu salud. Pronto encontrarás alguna sorpresa.

    —Kerish

    13 diciembre, 2011 en 20:30

  20. En realidad no hay nada más íntimo que saber que alguien disfruta de tu obra, y lo sé muy bien. Alguien en USA lleva un dibujo mío en su piel, y cada vez que lo pienso me echo a llorar de emoción. Es un vínculo muy fuerte cuando sabes que alguien vibra con una letra, con un verso, con una línea trazada con más o menos maestría, y bueno, que un editor más o menos interesado eche a la papelera de reciclaje tu obra no te tiene que importar, porque es TUYA y de quien les gusta. De nadie más.

    Siempre te digo que insistas, o que pruebes con la autoedición, que es cuestión de perseverancia, así que no lo dudes, y por el dios que prefieras, no te rindas NUNCA.

    Y que me dediques esto, como lo dedicas a todos los que te seguimos, puaf! ¡Dedícatelo a tí mismo, que el esfuerzo es tuyo!

    Ahora bien, cambiando de tercio, miedo me das con esas sorpresas que tienes preparadas… Porque sé que cuando quieres sorprenderme, lo haces.

    Besos de vainilla y almendra, Lobo. Sigue aullando. :**********

    Beth

    13 diciembre, 2011 en 21:20

  21. Alyena@live.com

    Muy buena parte salvajito… es facil ver por qué empieza la cosa a ponerse interesante, pero conseguir así la libertdad… y dejarla a ella atrás… no sé, pudiste haber hecho algo para no tener que separarte así de todo, no?

    21 junio, 2012 en 10:22

    • ¿Qué podía haber hecho? ¿Intentar detener las flechas con el pecho? ¿Que los filos de las espadas mordieran mi carne? ¿Morir sin cumplir una promesa?
      ¿Qué fuerza habría tenido eso, cuál habría sido la esencia de un sacrificio vacío?
      Tenía un camino de vida por delante para ser el más fuerte, y algún día, volvería para cumplir la promesa si ese camino debía llevarme entonces a la muerte. Mi libertad, en todo caso, jamás sería la del corazón y el amor, sino para caer en combate, o para librar los míos sin ningún amo excepto yo.
      Es el origen de un destino…
      ¿Qué te ha parecido, Alyena? ¿Cómo te ha sentado ver el cómo Kerish se convierte en Kerish? Seguro que nunca lo hubieras esperado.

      22 junio, 2012 en 0:09

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