Una historia de oscura y sangrienta fantasía épica

Amores prohibidos (II)

El Khan se revolcaba entre seis de sus mujeres, retozando con ellas y mordisqueándoles amistosamente el cuello, igual que un lobato jugando con los demás cachorros.
Sin embargo esto era más bien algún tipo de dominancia o incitación sexual depende de otro punto de vista, en el que ningún sabio de Xihuan se dignaría a aburrir describiendo.
En cuanto todas se le echaron encima, confabuladas para atraparlo entre los cojines, riéndose, Qublei gritó: —¡Me rindo! ¡Me rindo, de verdad!—entre risas.
El hombre con la camisa de abrigo azul entró en la enorme tienda, carraspeando.
—¡Oh! ¡Chicas, es el bueno de Bortochoou!—rieron entre ellas, y corrieron todas a darle la bienvenida, agasajándolo con besos cariñosos en sus mejillas.
El Khan le dedicó una mirada llena de agrado, enrojecido su rostro por la actividad de la lucha de cojines.
—Yo me alegro también de verte, hermano. Ven, hablemos… —le sonrió el Khan.
Un pacto de sangre sólo se hacía de mutuo acuerdo, y uno tenía derecho a compartir lo del otro, si se estaba también de acuerdo. Bortochoou no compartía las mujeres del Khan, pero el mismo no compartiría las de su compañero si éste las tuviera.
Además, era más familia de Qublei de lo que podía ser cualquier otro ser.
Las mujeres ofrecieron frutos secos a ambos amigos de toda la vida, y hermanos de pacto de sangre. Luego se alejaron a otra yurta, dejándoles solos.
—Qublei. Espero que no hayas aceptado…—.
—¡Ah, mi querido hermano! ¡Siempre preocupado por mí! He aceptado a reunirme mañana con Jerjegune, Khan de los Aolitas. Es tiempo de pactar la paz—.
Los ojos negros del Khan se encendían al recordar las batallas que, desde sus 18 años, habían tenido lugar contra los Aolitas, otra tribu que predominaba en el sur.
Eran tan cruentos como los Ilonios en el combate, pero más sádicos si cabe, vengándose con las mujeres de sus enemigos, y sus caballos.
Las dos únicas cosas que no compartía un Ilonio con nadie, y que protegería hasta la muerte. Y el Khan no se libraba de esto.
Una de las dos hermanas de Qublei estaba casada felizmente con Bortochoou. Era la única mujer que había compartido con alguien.
Bortochoou era medio chamán, medio guerrero. Y su pasión eran los caballos. Los dorados alazanes Ilonios.
Aunque tenían caballos algo más bajos que los que estaban acostumbrados a criar más allá del Muro de Hielo (caballos pesados de guerra), les tenían gran afecto a los dorados alazanes, pues para ellos representaban la belleza del sol que su dios, Tangri, hacía caer sobre los campos en verano.
—Qublei, el tipo con el que vas a negociar mandará alguien para asesinarte, no lo dudes. Conozco a ése hijo de perra, tiene alianzas con los Kentarios más allá de la tierra que conocemos, y planea derrocarte y quitarte tu puesto como gran Khan—argumentó el hermano de sangre de Qublei, señalando con la mano izquierda, con un dedo acusador, hacia una de las paredes de la yurta como si más allá estuviera el enemigo de ambos.
—¡Me da igual, estoy hasta las narices de tener que pelear por un lugar que nos pertenece a todos nosotros! ¡Por el falo de Khromme! ¡Tengo casi 22 años y no he parado de pelear desde los 15, cuando pasé a cuchillo al traidor de mi tío, que asesinó a mi padre y destruyó su aíl!—.
El Ilonio de la camisa azul miró con incredulidad a Qublei. Éste llevaba un del rojo, y la katana al lado suya amenazaba con desenvainarse.
Era un arma que había adquirido de otro lugar exótico y que compartía algunas costumbres con los Xin, aunque sabía que el joven Khan optaba casi siempre por la espada curva que tenía tras de sí en un expositor de madera, con la hoja más corta, pero más ancha.
El aíl de Qublei (su campamento), se hallaba bien guarnecido de guerreros. Incluso las ciudades y aldeas que había conquistado lo estaban.
Y los Aolitas, que querían con locura quitarse de encima al joven Khan antes que tomase el control absoluto, iban a reunirse con él.
El escenario perfecto para un asesinato y una subida al poder.

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6 comentarios

  1. Eilidh

    Ains me da que mi kerish se me mete en otro lio…

    8 octubre, 2010 en 23:23

  2. En unos cuantos, sí… ya sabes que soy el hombre-problema.

    8 octubre, 2010 en 23:29

  3. Si no se metiera en un lío, se acabaría la historia!

    30 mayo, 2011 en 22:01

  4. …¡Y no sería Kerish!
    Pero el Khan también tiene lo suyo, no te creas.

    30 mayo, 2011 en 23:54

  5. duhradhafera

    Mmhhh interesante…. Una alianza, una cena, y Kerish por medio!? bufff!!!! Pelea asegurada!!! XDDD
    Más, más!!! Seguro que se lía!!! (*echa un ojo al pulsómetro- “parece que va bien…”)
    Ejem! Continuemos…

    12 mayo, 2012 en 9:30

    • ¡Me parece que vas a ver eso muy pronto!

      12 mayo, 2012 en 20:00

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