Una historia de oscura y sangrienta fantasía épica

El Oso Negro

El joven salvaje había sobrevivido a su peligrosa aventura lejos de las tierras que le vieron nacer, y mientras tanto, en una tierra fronteriza no demasiado lejos de las aldeas bárbaras, otros se disputaban un trozo de terreno en una lucha sin tregua.
Norteños de cabellos rojos y rubios luchando unos contra otros, hermanos matándose por una afrenta hecha por sus ancestros, o puede que algo de intereses no tan comunes.
El combate había empezado al alba del día anterior.
La batalla terminó, y los muertos los contaba Choddan desde su montaña, riéndose de los esfuerzos de los dioses Väenn y Ases por ver cuál de los dos ejércitos mataba más enemigos en Kymirnn, quién de los dos se llevaría más almas.
Pero la atención del dios no se centraba en ese conflicto después de un rato, pues aunque lejano en un momento determinado, sito en un monte de la estepa, estaba alguien de más interés para él. Un monte sin nieve y desde el cual se veía un dedo de las manos del sol.
—Un dedo solo de millares que alumbran el mundo sólo puede verse en Kymirnn—se decía el dios, sentado en el frío trono de piedra.
Una sensación le hizo recapacitar, sus ojos vieron más allá de la sangre y las brumas, y algo despertó en él. Quizá fuera un espejismo en la gelidez.
—No, no es el sol. Ni la piel blanca y pecosa de un Väenn, ¿acaso un superviviente?—.
No es un Väenn. Choddan lo sabe. Es un corazón salvaje como sólo puede ser el de uno de sus Cymyr.
Un corazón salvaje en un cuerpo blanco como el mármol al que el frío estaba hiriendo.
Y a lo lejos la mancha oscura y terrible de…

¡El Oso Negro!

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4 comentarios

  1. ¡Un nuevo enemigo! Eso siempre implica emoción…

    30 mayo, 2011 en 19:40

  2. Kerish

    Uf, no faltarán enemigos… pero además, ¡este oso no es cualquier oso!

    30 mayo, 2011 en 19:44

  3. Alyena

    Como todo lo demás, cuando aparece un nuevo enemigo en la vida de Kerish, siempre acaba de la misma manera, muerto y de la peor manera posible…
    Y a mí cuanta más sangre mejor… espero que estés a la altura, salvaje!

    24 mayo, 2012 en 21:38

    • Lo veremos pronto, Alyena, lo veremos pronto. ¿Empieza a haber suficiente sangre para tu gusto? 😛

      24 mayo, 2012 en 21:46

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